Cuando sobran las palabras

Como si del primer día del cole se tratara se presentó Santi Grueso, el compañero de la OMAP, el jueves pasado en la tercera planta para ocupar, provisionalmente, un nuevo puesto de Trabajo. Y no lo hizo sólo, le acompañaron Montse, Mónica, Ana y Dulce. Y,él, Santi, a pesar de su sonrojo por protagonizar una escena materno-infantil, que seguramente, le evocó a su niñez, no dejaba de sonreir, porque más allá de la teatralidad de sus colegas, se sentía querido, valorado y creo que hasta un poco mimado.

Me emocionó tal muestra de cariño, tan auténtica como simple, quizás porque estamos envueltos en el velo de la hipocresía y las envidias y acostumbrados a que afloren otro tipo de comportamientos más negativos con el bien ajeno. Y, en un acto de espontaneidad, quise inmortalizarla ,y, más tarde compartirla, para reflexionar, o mejor, para que reflexionemos todos y todas, en los valores que nos han transmitido, en donde más allà de la anécdota, sobran las palabras.

Una resposta a «Cuando sobran las palabras»

  1. Es un compañero único, genial, muy humano y por todo eso y otras muchísmas cualidades que posee, yo personalmente, me alegro mucho de esta oportunidad que se le ha brindado. No merece menos.
    Un abrazo a todos. Sois estupendos.

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